Pintura decorativa
No entendemos la pintura decorativa como una simple aplicación de color. La utilizamos para transformar superficies mediante textura, profundidad, reflejos y efectos visuales que aportan personalidad al espacio.
La superficie también tiene profundidad
Efectos minerales, veladuras y superficies con movimiento permiten transformar una pared sin depender únicamente del color.
La textura, la profundidad y la forma en que el acabado responde a la luz hacen que cada superficie tenga una presencia diferente.
Cada acabado transforma la luz de una forma diferente
Trabajamos diferentes técnicas para adaptar el carácter de la superficie a la arquitectura y a la atmósfera que buscamos crear.
Minerales y pétreos
Texturas y matices que evocan superficies naturales y aportan profundidad.
Metalizados
Reflejos y variaciones que reaccionan de forma diferente según la iluminación.
Envejecidos y contemporáneos
Acabados con personalidad, desde efectos más orgánicos hasta composiciones actuales.
Un acabado diferente para cada ambiente
No existe una única forma de trabajar la pintura decorativa. El efecto, la intensidad y la textura se adaptan al espacio para conseguir resultados más suaves, expresivos o contrastados según cada proyecto.
De lo sutil a lo expresivo
Podemos trabajar acabados casi imperceptibles o convertir una superficie en uno de los elementos protagonistas del espacio.
Color, textura, movimiento y reflejo se combinan de forma personalizada para encontrar el equilibrio adecuado en cada proyecto.
Una superficie puede cambiar por completo un espacio
Diferentes colores, reflejos, intensidades y texturas permiten adaptar cada acabado al carácter de la arquitectura y construir ambientes con una identidad propia.
Cada superficie puede tener una identidad propia
Estudiamos cada proyecto para definir la combinación de color, textura y acabado que mejor dialogue con la arquitectura, la luz y los materiales del espacio.
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